lunes, diciembre 30, 2013

Relatos... La historia de Gustavo VII

--- su primer reacción fue de coraje; cómo demonios todos sabían de su relación y de quien era quien y ella haciendo una tormenta en un vaso con agua, y después de tranquilizarse de alegría por saber que sus padres y su novio no tenían en apariencia conflictos;  además podrían socializar más fácilmente cuando lo lleve a su casa para presentarlo como su novio, sin tener la presión de saber cómo reaccionarían ellos al saber la verdad.
Llego el fin de semana para ir a la casa de Rocio para conocer a sus padres, quedaron en llegar juntos; así que se reunieron primero en un parque cercano a su casa, para ultimar detalles sobre cómo se presentaría el con su padre y su mamá, “no te preocupes amor, creo que estas muy nerviosa; tranquilízate ya verás que todo estará bien,” fueron las palabras de aliento de Gustavo, aunque por dentro se moría de nervios, una cosa es tratar al director del diario y otra al padre de su novia, aunque fueran la misma persona.
El llego con un traje formal negro con camisa color gris claro, corbata a juego con el conjunto, sus infaltables lentes oscuros y un ramo de flores en la mano; ella con un vestido color rojo con vivos en negro,  zapatillas negras y bolso a juego, muy guapa ella como siempre la veía Gustavo; “caramba parece que vamos a una fiesta” fue la expresión de ella al verlo y sobre todo al notar que de alguna manera habían coincidido en cuanto al vestuario para la ocasión.
Un tierno beso le cerro la boca: “mejor nos vamos, no me gusta hacer esperar a nuestros anfitriones” y caminaron las pocas calles que separaban al parque de su casa, situada en una de las colonias mejor acomodadas de la ciudad; el no conocía donde vivía; por lo general siempre se veían fuera de la casa de ella y la dejaba en la calle principal, se sorprendió de la casa que tenía enfrente, era una casa antigua pero muy bien conservada; “esta casa la construyo mi abuelo cuando lograron darle forma  a su proyecto de toda la vida: el periódico, siendo el algo joven todavía y mi padre un niño.”
Quien les abrió al tocar el timbre fue la mama de Rocio, una señora de unos 45 años, con cierto parecido a su hija, sonrisa franca y mirada penetrante, pero sin perder el estilo, los invito a pasar y los paso a la sala donde los esperaba ya su padre, leyendo su diario favorito (“La Fuente” por supuesto), hojeando el suplemento dominical y haciendo algunas observaciones al trabajo que estaba terminado para corregir la próxima edición.
Al escuchar que los jóvenes llegaban, dejo el diario a un lado y se levantó de su cómodo sillón para saludar al invitado de su hija, “creo que no tenemos que presentarnos, pero me da gusto saber que eres el novio de mi hija, mi esposa me ha platicado algunas cosas de ti y conozco algunas otras yo personalmente; al oír esto Rocio no pudo evitar sentirse incomoda, solo esperaba que no hubiera ido a entregar algún trabajo con aliento alcohólico  o incluso ebrio; al observar a su padre  como saludaba a Gustavo se dio cuenta que probablemente era así.
“El gusto es mío señor, gracias por aceptar que viniera a su casa a conocerlo mejor y conocer a su bella esposa,” al decir esto le ofreció el ramo de flores a la madre de Rocio, que sorprendida recibió el presente y lo llevo a poner agua a un florero para dejarlas en una de las mesitas de la sala; “tomen a asiento y díganme jovencitos que piensan de su relación, y ¿cuánto tiempo llevan juntos?”
La pregunta no podía ser más directa, y sobre todo viniendo de alguien que está acostumbrado a realizarlas de manera cotidiana, forjado desde abajo en el ámbito periodístico, hasta llegar a ser el director en jefe después de su padre quien al dejar el diario en sus manos se retiró a descansar hasta que falleció; la cara de ambos fue de sorpresa y  admiración puesto que no esperaban que la bala fuera directo a ellos así; solo atinaron a decir un “estamos conociéndonos” cuando la mamá de Rocio los interrumpió con un refrigerio y unas copas de licor en una charola.
Después de disfrutar una velada tranquila en la que los padres de ella conocieron a su futuro yerno, supieron cómo se conocieron y se hicieron novios, también Rocio supo cómo fue que Gus supo del empleo, su padre mando a un reportero a la universidad donde estudiaban para poner una convocatoria para el trabajo, entregándole un anuncio a Gustavo y por referencias de los estudiantes le comento que fuera lo antes posible a entrevistarse con el director.

Al despedirse Rocio de él, le comento al oído a Gus: “gracias por estar hoy aquí a mi lado me has hecho una mujer muy feliz y sobre todo me has demostrado cuánto me amas,” y le dio un beso muy intenso que provoco en Gustavo una euforia que no conocía, pero se controló y le correspondió al momento, al retirarse todavía se dio vuelta para mandarle un beso y decirle cuanto la amaba...

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