lunes, diciembre 23, 2013

Relatos... La historia de Gustavo IV

tomada de la red
...“¿Desde cuándo sabes tú de mis sentimientos?”  Fue la pregunta que atino a hacer, todavía sin poder esconder su asombro; además de que la respuesta de ella no era la que el espero, solo esperaba un “si” o una negativa pero no lo que escucho. Ella lo calmo explicándole que en la ocasión en que llego desvelado por así decirlo, “saliste al baño supongo, al hacerlo tiraste tus cosas y tus libretas y libros se salieron; al levantarlos vi tu libreta de apuntes en la que escribías las cosas que declamabas y decías a los compañeros y vi mi nombre en ellos”, fue la explicación que dio.
Mientras esto platicaban la música sonaba acorde a las palabras de cada uno, el no resistió mas y le dio un beso lo más románticamente que podía al ritmo del tango cada uno afloro el Amor que cada uno sentía por el otro; fue un beso largo tan largo como la canción que le pedía a ambos “el día que me quieras” al terminar la pieza se dispusieron a sentarse tomados de la mano y mirándose a los ojos como en una plática silenciosa que solo ellos comprendían.
En su mesa ya se encontraba una botella de champan y dos copas, ella sorprendida le pregunto “¿tu pediste esto para nosotros?” el moviendo la cabeza le dijo que no, que a lo mejor se habían equivocado de mesa, en eso llego el mesero a comentar una orden recibida “la botella el cortesía de la casa, por nuestro gran amigo Gustavo y su hermosa novia” aclarando que el  dueño fue quien les enviaba el regalo; dicho esto se retiró dejando a los dos disfrutando las burbujas de la bebida espumosa.
Durante la velada, cada uno empezó a dar más detalles de su vida, como era cada uno de ellos en su vida personal, contrario a lo que ella pensaba no siempre estaba conquistando chicas, solo le gustaba que conocieran su talento como escritor y poeta; incluso nadie de la escuela sabía que podía cantar y bailar tango, solo César su único amigo conocía su secreto y bueno ahora ella.
Ella por su parte le comento que su pasión era la fotografía, le gustaba tomar fotos a las cosas y a los más distintos tópicos de la vida, incluso le comento que tenía una foto del cuándo estaba en una de sus presentaciones de sus escritos, “pronto la veras, pero solo si tú me dejas ver lo que tienes en tu libreta de apuntes,” esta situación era nueva para el; no esperaba que ella tuviera algo de él , bueno algo como la afición de él y que su modelo  por así decirlo fue una vez el, le intereso y le prometió que podría ver lo que él escribió para ella, al terminar la velada se dirigieron a la casa de ella y en el camino solo hubo besos y miradas cargadas de Amor.

Al siguiente día, al llegar al  aula ambos se sentaron juntos , grande fue la sorpresa de todos al verlos tan alegres y sobre todo las miradas que intercambiaban ambos, al receso de clases se fueron a la cafetería para platicar y mostrar cada uno de sus “secretos” ( las fotos de ella y los escritos de él), grande fue la sorpresa de el al ver sus fotos muy bien tomadas, como si fuera una político en una asamblea o un actor posando para una cámara, aun sin saberlo. Ella por su parte no pensó que fueran tantas las palabras dirigidas hacia su persona y escogió un escrito para leerlo en voz alta:
“Si supieras lo que mi corazón late por ti no creo que seguirías tratándome con indiferencia, tu trato sería distinto quizá me darías un beso y mejor aún, me dirías que soy correspondido, eso pienso yo claro esta; pero creo que sería una historia distinta a la que vivimos ahora, parece que me odias a veces porque cuando llego a donde tu estas; te retiras inmediatamente, como si yo oliera mal (bueno a veces creo que es por lo que ingerí la noche anterior).
Mis versos y palabras son para ti, aunque no sé cuándo las podrás ver; si la vieras creo que te darías cuenta lo que siento por ti desde la primera vez que te vi: fue como mi mejor amanecer en la playa o en el lugar más hermoso del mundo, irradias un magnetismo que me deslumbro y me hizo creer y volver a ser el soñador que siempre fui desde niño y me hiciste volver a escribir.”
Emocionada hasta el punto del llanto, sostuvo el cuaderno en las manos recreando la escena donde ella se iba por que no quería sentir celos de todas su hermosas compañeras, que por lo general lo rodeaban; “me puedes dar este escrito por favor, me encanto y quiero tenerlo para conservar en un papel y en el corazón tu amor y tus palabras.” La respuesta de él fue afirmativa, comentándole que sus escritos eran para ella y podía disponer de cada uno de ellos...


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